De la supervivencia al pleno desarrollo: Lecciones sobre la capacidad de acción de las niñas en contextos marginados
Los jóvenes de hoy se enfrentan a retos complejos —la crisis climática y el aumento de los conflictos, los desplazamientos y la incertidumbre política— que se entrecruzan con injusticias históricas y el legado del colonialismo, entre los que se incluyen la violencia y la discriminación de género, la desigualdad económica, la discriminación por discapacidad y el racismo. Para cientos de millones de adolescentes de todo el mundo, estos retos constituyen una realidad cada vez más urgente, ya que se ven obligadas a lidiar con formas entrecruzadas de marginación social, económica, política y cultural.
Las investigaciones con niñas en contextos marginados apuntan a la necesidad crítica de realizar esfuerzos sostenidos, colectivos y coordinados para abordar las causas profundas de la opresión y la exclusión en múltiples niveles, cambiar de manera fundamental las normas sociales y las dinámicas de poder, y ampliar la capacidad de las niñas para ejercer más plenamente su agencia en sus vidas y en sus comunidades. La agencia es fundamental para la participación plena e igualitaria, el bienestar emocional y la mejora de los resultados —en la educación, en el trabajo, en las relaciones y en la vida—. La capacidad de acción también puede ser una fuerza generativa que nos impulse a pasar de reaccionar a crear activamente nuestros propios mundos posibles.
Este informe presenta las lecciones extraídas del trabajo en curso de la Alianza de Aprendizaje y Acción para la Capacidad de Acción de las Niñas (LAAGA), con la esperanza de ofrecer información útil a investigadores, profesionales, responsables políticos y financiadores comprometidos con el apoyo al bienestar de las adolescentes y sus comunidades en diversos contextos de todo el mundo. Sintetiza tres años de investigación participativa y centrada en las niñas, dirigida por miembros de LAAGA con casi 400 niñas y 500 actores comunitarios en cinco países de África y Asia, para ilustrar la naturaleza multidimensional, dinámica y sistémica de la agencia de las niñas. Para las niñas en estos entornos, la agencia se practicaba, ejercía y expresaba (no se poseía ni se concedía). Estaba influida por las motivaciones, los conocimientos y las habilidades de las niñas, así como por las relaciones y situaciones dentro de contextos socioculturales específicos. Y se veía facilitada o limitada por las políticas, las prácticas, los recursos, las relaciones de poder y, de manera muy decisiva, las mentalidades. Promover la capacidad de acción de las niñas —en toda su riqueza— requiere, por tanto, aprovechar las oportunidades y abordar las barreras mediante la colaboración y los esfuerzos coordinados entre los sistemas locales y globales. Si queremos mejorar los resultados para las niñas marginadas y sus comunidades, ya sea en términos de bienestar, desarrollo o prosperidad, debemos transformar los sistemas con y para la capacidad de acción de las niñas.
Reconociendo que esta transformación debe realizarse con las niñas y basarse en sus experiencias y percepciones, este informe comparte en primer lugar las lecciones aprendidas a través de la investigación con niñas y, a continuación, establece cuatro principios rectores para investigadores, responsables políticos, profesionales y financiadores que deseen centrar los sueños, las voces, las decisiones y la participación activa de las niñas como parte de un proyecto intergeneracional más amplio de transformación sistémica hacia sociedades más justas, inclusivas y participativas.